“Tócame” pensó. De pronto las manos del licenciado se aproximaron hasta rozarle con la yema de los dedos. Sintió bonito, eso quería como todos los días, en secreto, en el fondo de la oficina. Empezó a temblar, extasiada, y hacer quejidos fuertes. El licenciado se alarmó.-Lupita- dijo a través del altavoz- La computadora se bloqueó de nuevo y ha empezado a temblar.
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